En algún momento futuro, retomaré la redacción de un artículo que llevo escribiendo desde hace tiempo. Sin embargo, al revisar mis notas me re-encontré con el maravilloso libro de Alexander Bland (seudónimo de Nigel Gosling y Maude Gosling) que trata el tema desde su invaluable punto de vista. Entonces; mejor dejar estas citas que acompaño con imágenes que no son del libro:
En las orillas del Nilo
La cultura europea surge de la Antigua Grecia, y la cultura griega estaba profundamente enraizada en Egipto; es en las orillas del Nilo donde cualquier historia de la danza occidental debe comenzar. Los registros prehistóricos sobre danza aparecen en muchos sitios, y hay unos especialmente sorprendentes en el norte de África. Una pintura en la piedra muestra a un hombre brincando con su pierna levantada en exactamente la misma posición en la que aparece en los jeroglíficos egipcios; y en un vaso de proveniente de El-Amrah (cultura Naqada I) pintado alrededor del 2500 a.C., se ve una niña con acompañantes con castañuelas o badajos, bailando con sus manos sobre la cabeza en una posición usada en el ballet clásico, actualmente. La danza puede ser un arte efímero, pero es persistente.
El gesto con los brazos se asemeja al encontrado en varias figuras de las tumbas cicládicas y pueden estar asociadas al duelo de los difuntos. Ciertamente los egipcios, con su vívido sentido de la vida después de la muerte, daban particular importancia a los ritos de enterramiento, donde la danza jugaba un papel importante. Primero se realizaba la ceremonia funeraria, conducida principalmente por mujeres, algunas tal vez contratadas para la ocasión. Indudablemente había muchas lágrimas y suspiros Mientras la danza incluía gestos estilizados imitando el levantar tierra y tirarla sobre la cabeza. Luego seguía la solemne procesión a la tumba, en la que cada etapa era estrictamente dirigida por la tradición sacerdotal, mientras el cuerpo pasaba por los procesos de bendición y embalsamamiento, para finalmente ser llevado a la tumba. En este ritual, altos oficiales, sacerdotes y familiares interpretaban su papel, así como artistas contratados para realizar las danzas muu.
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| Figura femenina c. 3500-3400 a.C. Cerámica y pigmentos. Brooklyn Museum, Charles Edwin Wilbour Fund, 07.447.505 |
Más vivo aún- y más difícil para los egipcios de representar- eran las danzas genéricas que debían haber seguido, como el “despertar” en algunas costumbres modernas. Éstas muy probablemente involucraban a toda la congregación y parecían el entretenimiento acrobático provisto en cada festival religioso. Estos días de banquete eran frecuentes en el calendario egipcio. Era costumbre celebrar cada fase concebible del año, así como aniversarios personales. La danza folclórica del tipo usual al resto de África debe haber marcado ocasiones rústicas como el festival de la cosecha en honor al dios Min, cuando las manos de las granjas se unían a la danza del bastón. Un registro del Templo de El-Lahun del rey Senusert (c. 1906-1887 a.C.) muestra que se empleaban doce artistas de tiempo completo- cinco asiáticos, dos negros, un egipcio y cuatro sin especificar. Se esperaba que se presentaran en Año Nuevo, la Noche del Festival de la Inundación, la Luna Nueva, el Día del Rey, el Día de Remover la Arena, la Atadura de los Toros, el Festival de Sokar y Hathor y el inicio de los Cinco Días Epagómenos (el extraño calendario egipcio tenía doce meses de treinta días). Los bailarines profesionales- mayoritariamente extranjeros- llevaban una vida ocupada.
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| Músicas y bailarinas, fragmento de pintura mural (estuco y pigmentos) de la tumba de Nebamun. c. 1370 a.C. Dinastía XVIII, reinado de Amenhotep III. British Museum. EA37984. |
Mientras es peligroso generalizar a partir de las pocas imágenes que sobreviven de los artistas trabajando en medios y convenciones bastante inapropiadas para el movimiento, parece ser que- como puede esperarse- la danza cambió muy lentamente en Egipto a lo largo de los siglos. Parece ser que progresivamente se volvió menos digna- pero puede ser que las convenciones artísticas se volvieran menos estrictas. El mismo faraón tomó parte en estos sagrados rituales- en un ejemplo vemos al faraón sentado en un trono, luego removiendo su vestimenta para bailar cuatro veces alrededor de un campo en un corto faldellín. La danza secular no era considerada apropiada para las clases altas, pero los bailarines profesionales evidentemente desarrollaron una técnica sofisticada. El movimiento general era probablemente sinuoso y fluido, con mucho uso de las manos (particularmente tras la introducción de las danzas “bayadère” de la India alrededor del 1,500 a.C.); pero incluso estas danzas rituales solemnes parecen haber demandado acrobacias, especialmente una voltereta hacia atrás, representada en varias escenas de tiempos anteriores. Evidentemente simbolizaba el ritmo circular de la naturaleza y quizá también el retorno del espíritu a la tierra al momento de la muerte. (Bland, 1976: 12-16).
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| Bailarina realizando una acrobacia. óstracon (piedra caliza pintada) Proveniente de Deir el-Medina. c. 1295-1186 a.C. Dinastía XIX. Museo delle Antichità Egizie. Cat. 7052. |
El universo puede, verdaderamente, describirse como un compendio de coreografías, un ballet gigante en el que cada pequeño elemento tiene un rol y sigue a la figura señalada. Los artistas medievales eran asiduos a representar la Danza de la Muerte; pero Danza de la Vida sería un concepto más certero. De los electrones danzando sus figuras alrededor del átomo a los cósmicos encantamientos de las nebulosas, de los ordenados ritmos de la luz y la electricidad a las libres maniobras de las contorsiones del cuerpo, cada componente de la naturaleza forma parte. ¿Qué es el enfriamiento de un planeta sino un cambio en los tiempos? ¿Qué es la música sino movimiento del aire? ¿Qué es la muerte sino la realineación, a la señal de un maestro de ballet invisible, de la formación de energías? El movimiento es una adivinanza que la mente de ningún ser humano ha resuelto. Incluso Newton, quien primero lo capturó en el siglo XVII (en su sistema de cálculo), solamente lo hizo al imaginarlo como rebanadas al minuto de quietud. El movimiento permanece como el principal misterio del universo y la danza, que es poesía, toma parte de su divinidad.
No es sorprendente entonces, que la danza sea el arte más antiguo, la que nos conecta más con la naturaleza. Las estrellas giraban en el cielo, los pájaros se zambullían y planeaban y las viñas describían sus delicadas espirales cuando el hombre era un bruto incoherente. Está en nuestra sangre movernos y ser movidos por el movimiento. Por medio de la participación entramos en un campo energético de la vida misma, y a través de la empatía podemos compartir sus misterios. El grito de Galileo: ¡Y se mueve!, podría responderse con el eco de ¡Y baila! Puesto que la danza es movimiento estructurado, éste es la base de la existencia. (Bland, 1976: 10-11).
Referencias bibliográficas
Bland, Alexander (seudónimo de Nigel Gosling y Maude Gosling)
1976 A History of Ballet and Dance in the Western World. Ed. Praeger (New York) y Barrie & Jenkins (London).




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